Catedrático de Universidad (Jubilado) de Didáctica de la Matemática. Universidad de Extremadura.

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sábado, 5 de octubre de 2019

Textos de mujeres matemáticas, publicados para niños.



Mujeres matemáticas: Maryam Mirzakhani
El profesor e investigador chileno Juan A. Pino Ceballos, me envía unas referencias a una serie de libros infantiles que rescatan el legado de mujeres matemáticas en los últimos cien años.

En el enlace puede leerse que la ucraniana Olga Oleinik, la iraní Maryam Mirzakhani y la alemana Emmy Noether protagonizan las primeras entregas de un proyecto que busca acercar las matemáticas a niños y niñas de entre 6 y 10 años.

Los textos están diseñados por la ilustradora Paloma Valdivia y creados por investigadores del Núcleo Milenio Modelos Estocásticos de Sistemas Complejos y Desordenados, de la universidades Católica y de Chile, y repasan la biografía de tres mujeres revolucionarias de este campo científico

Olga Oleinik

Los primeros tres libros de la colección (en el Núcleo ya preparan la cuarta entrega, para el primer semestre de 2020, con la rusa Sonia Kovalévskaya) fueron escritos por Matías Celedón y Mónica Bombal.




La más joven de ellas, la iraní Mirzakhani (académica de la Universidad de Stanford), falleció en 2014 como consecuencia de un cáncer de mamas, no sin dejar un gran legado en las matemáticas: fue la primera mujer en recibir la Medalla Fields por sus contribuciones a la teoría de las superficies de Riemann.

La historia de la científica ucraniana Olga Oleinik supone un ícono de la investigación matemática en uno de los momentos más complejos del siglo XX: la Guerra Fría. Desde la Unión Soviética, Oleinik impulsó redes de colaboración con científicos occidentales y escribió más de 350 libros de gran influencia en su ámbito de investigación. Nacida en 1925 en Kiev, la matemática soviética fue líder en el campo de la teoría de las ecuaciones diferenciales, utilizadas principalmente en la física para describir la forma o el movimiento del mundo que los rodea.

El cuento dedicado a la alemana Emmy Noether fue el primero que vio la luz. Su contribución a la matemática y la física la ha posicionado como una de las científicas más reconocidas de todos los tiempos. En plena Primera Guerra Mundial, Noether trabajó enseñando bajo el nombre de uno de sus colegas hombres, desentrañando una aparente paradoja en la teoría de la relatividad de Einstein. En un mundo dominado por hombres y donde en muchas universidades las mujeres ni siquiera eran aceptadas, la científica alemana obtuvo su doctorado y trabajó sin sueldo ni nombramiento oficial.



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